Ayer se celebró la 59 edición de los Grammy en la que Adele fue sin duda la gran triunfadora de la noche. Pero una vez más, Beyoncé no dejo indiferente a nadie, la fuerza, el podería simplemente deslumbrante.

La tejana volvió a dejar claro quién manda en los escenarios y vestida de diosa nos dejo a todos con la boca abierta.

Su madre fue la encargada de dar pase a su hija para mostrarnos la actuación de la noche, la cual interpreto dos canciones de Lemonade, su último disco con el que optaba a nueve premios.

Esta fue la primera aparición desde que el mundo se paralizo con la noticia de que volvía a estar embarazadísima de gemelos. La actuación, en la que lució divina, fue impecable. Y para terminar estas palabras.

“Si vamos a sanar, que sea glorioso”

Está claro que la pareja ha dejado atrás sus diferencias y todo marcha en buen rumbo.